Pasos

En esta nueva entrega, queridos amigos lectores, les invito a dar otros pasos sobre las huellas pisadas.
PasosSi desea, puede sustituir la palabra Dios por otra que le inspire buenos sentimientos. Recuerde: sólo esta cambiando una palabra. Dios desea que ninguna bala nos alcance, aunque los hombres permitan que pase Dios desea que la soledad no pase por culpa nuestra Dios desea que todos sepan que la muerte es solo una sombra del monstruo que en verdad hemos creado, cuando pasa Dios desea que todos podamos saber, y saber lo que nos pasa Dios desea que la vida sea un puente con el infinito Dios desea que los que matan se den cuentan que nos matan a todos Dios desea que todos sepamos que nada hay por conseguir sino unidad Dios desea que sepamos que si la palabra Dios nos separa, la eliminemos Dios desea que aprendamos a decir su nombre sin palabras y si con actos Dios sabe que somos blandos en el fondo, somos como Él y no sabemos que es ni como vernos Dios sabe lo que nos envió, el porque y los asuntos que nos preocupan, lo que nosotros no sabemos es preocuparnos del porque del envió. Dios ha hecho un solo mundo, un solo mar, un solo viento, un solo molde. Lo que hicimos nosotros fue un mundo para uno solo, un mar para uno solo, un viento para uno solo, un molde para uno solo. Compare la misericordia. En verdad nada importa si estas separado de lo que amas, y si la muerte solo sirve para dejarte paralizado dentro del embudo de su tiempo. En verdad, las palabras, los consejos, los buenos actos, los sacrificios no sirven de nada si quién los da no sabe porque, y quién los recibe los deja pasar como la mano que roza la arena. Compare los bienes recibidos y si nos piden algo a cambio. En verdad, nada debería doler, ni los insultos, ni la muerte, ni la pobreza, ni los hombres contra los hombres: lo que debería doler es que sepamos que ya nada duele, lo que debería doler es que hacemos todo creyendo que somos dueños de todo, que creamos que hemos cambiado algo de lo que hicimos antes con nuevos insultos, muertes, nuevos pobres, si es que existen, nuevos hombres; si es que deseamos que existan En verdad, al final de todo, no importa si no has orado demasiado, si nos leído sobre el mundo en los libros o en los diarios; si has hecho honor a tu patria, si has estado en muchos o pocos seminarios espirituales, lo que importa es que sepas la verdad. Y en verdad todo lo anterior importa en la medida en que no te aleje de la verdad. La verdad no puede morir, la verdad no envejece, la verdad no es para cada uno, es para todos, la verdad estará indicada según el cristal del poseedor, pero no serán los hombres los que la atribuyan. La verdad es un manto que nos cubrirá algún día, hay una gran barrera, un límite que nos han impuesto por nuestra condición, por el grado evolutivo que poseemos. Lo que creemos que es bueno o malo para nosotros no puede depender de los sentidos y sólo del presente. Todo lo que no cumpla con esta condición no será verdad, ni mis escritos lo harán, ni mis intentos de elevarme, ni las horas de reflección. La verdad es que a pesar de que todo sea repetitivo, de que ya existan millones de palabras, de inventos, de citas magistrales, de legendarias y divinas personalidades en el mundo, nada es suficiente para abrir nuestros ojos. En verdad cada vez que sabemos más, más responsabilidad tenemos. En caso de no saber, siempre nuestra vida se encarga de prepararnos un momento para que la conciencia se sacuda y espera que despertemos. En verdad, la verdad es un paso. Una pascua. Eso es la pascua, paso; no es el conejo, ni el huevo, ni el chocolate. Es el paso que debemos dar todos los días del tiempo para llegar a la verdad. Y sea sincero: ¿que hay hoy en la tierra que pueda conducirnos hacia la morada de la verdad? Si la verdad no puede morir, si la verdad no tiene error y no puede verdaderamente producir mal, ¿eso le ayuda a responder? Estamos atados a los sentidos, son nuestra naturaleza y de ella no podemos huir. Pero sí podemos actuar, en un mejor aspecto de nuestra naturaleza, para proseguir paso a paso, pascua a pascua. No diga que no hay salida, simplemente la salida no es como pensamos Cada hombre es la pascua que debemos festejar. Desde que brilla el alba con su escenario solar, allí hay una pascua; cada día que nos contenemos de hacer algo que sabemos que nos va a causar perjuicios, y a terceros, eso es pascua. No compre pascuas por otros motivos. La pascua es gratis, nos invitan todos los días a la pascua. No hay testigos de los habituales que evalúen el paso, sepa que si cumple una de sus pascuas lo hará para usted mismo, y que puede potencialmente contribuir con pascuas de los demás. Eso va a depender de vuestro libre albedrío. No mire si los demás se concentran en festejar estas pascuas de la que estamos hablando, sólo brinde la facilidad para cruzar el peaje, lo demás es tarea del dueño de los pies. No obligue a caminar, ya que le dirán que sí por miedo o para que se vaya de ahí. Muchas son las calzadas y pocos los peatones. Cuando abandonamos el cuerpo, cuando el envoltorio no cumpla más sus funciones, vendrá nuestra pascua, ínfima, diminuta, en medio de los grandes pasajes. Para rescatar eso que sentimos que se ha perdido, el perdido no debe ser cada uno de nosotros. No espere milagros, lo que pensamos sobrenatural es naturaleza ignorada. Que la pascua lo haya guiado hacia los pasos que necesite caminar. Le dejo un apretado abrazo querido lector.
por Apuntavamos.com

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